Eventos / Historias Personales

Una mirada insólita

Luis Sarmiento

A la búsqueda de lo sublime

Una noche desperté en la madrugada y me levante, sentí que mi cuerpo pedía agua, fui a la cocina y tome un vaso, al moverme para colocar el vaso sobre la mesa sentí como si el mundo se parara y  vi como mi rostro era el de un animal.

Comprendí entonces lo que tantas veces había oído: que tenemos dentro de nosotros ese animal. Después de un rato discerní que quien vio esa parte animal fue mi ser, desde entonces no tengo dudas que existe en mí un espíritu y que siempre estará conmigo; esa certeza me ha permitido andar por la vida en pos de algo más hermoso y más sublime: contactarme con él.

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